El cura español infectado de ébola está en situación clínica estable

1407383050_858434_1407405739_noticia_fotogramaLa monja, que fue trasladada desde Liberia esta madrugada junto al religioso, se encuentra en buen estado de salud

Ambos ocupan habitaciones aisladas en el hospital Carlos III de Madrid

  • El hospital Carlos III se prepara para recibir a Miguel Pajares
  • Miguel Pajares, el sacerdote español infectado por el virus del ébola, se encuentra “en una situación clínica estable”, mientras la monja española de origen ecuatoguineano Juliana Bohi, que viajó con él, está “en un buen estado general”. Así ha informado Rafael Santamaría, gerente del Hospital Carlos III, durante una rueda de prensa, tras la llegada a España de ambos religiosos. Es el primer informe de estado de los pacientes, que han sido examinados por primera vez después de aterrizar en la base militar de Torrejón de Ardoz, provenientes de Liberia. Pajares se encuentra “un poco desorientado” y febril, pero ni él ni Bohi presentan sangramiento de ningún tipo, informa José María Jiménez Gálvez.A pesar de que las pruebas a las que se sometió en Liberia dieron negativo en contagio de ébola, la monja española se ha sometido esta mañana a nuevos exámenes, al igual que el sacerdote, cuyo diagnóstico positivo sí fue confirmado el pasado martes en Monrovia. Los resultados de estas nuevas analíticas de ambos afectados se esperan para primera hora de esta tarde.
    El avión militar que los trasladaba ha aterrizado en Madrid hacia las 8.15. El sacerdote, que según el primer parte médico respira sin necesidad de asistencia externa, es el primer europeo que ha sido repatriado a su país de origen desde que se produjo el último brote de la epidemia el pasado marzo. Según las pruebas que le hicieron en Liberia, la monja no se encuentra infectada. Sin embargo, en España se le realizarán nuevos exámenes para confirmar este diagnóstico. Estados Unidos ha trasladado a dos de sus ciudadanos enfermos a hospitales en suelo estadounidense.

    Miguel Pajares ha viajado en el Airbus 310 militar con personal sanitario del Ejército y con la religiosa española de origen ecuatoguineano Juliana Bohi, que no presenta síntomas de ébola. Ambos han salido en torno a las nueve de la mañana de las instalaciones militares rumbo al hospital Carlos III, donde el miércoles, se dio de alta y se trasladó a 30 pacientes para atender a ambos religiosos en habitaciones aisladas.

    La comitiva, que ha llegado sobre las nueve y media al centro sanitario, estaba formada por 14 vehículos, e incluía coches y motos de la policía nacional, de la policía local y de la Guardia Civil, así como por tres ambulancias del Summa (el servicio de emergencias médicas de la Comunidad de Madrid) con personal y medios de aislamiento biológicos. Los conductores de dos de ellas llevaban puestas mascarillas. La entrada en el centro sanitario se ha producido por una puerta secundaria y no por la entrada principal, donde esperaban decenas de periodistas.

    El avión en el que ha llegado Pajares, en Torrejón de Ardoz. / MINISTERIO DE DEFENSA

    En la rueda de prensa, el consejero de Sanidad ha llamado a la tranquilidad a la población. “Es un virus mortal, pero de bajo contagio”, ha dicho y ha asegurado que la decisión de llevarlo al Hospital Carlos III se tomó para evitar “alarma social”, ya que el de La Paz es un centro mucho más transitado, tanto por pacientes como por sus familiares.

    El avión militar español que viajó el miércoles a Monrovia (Liberia) despegó del país africano hacia las 2.30 de Monrovia. En la base de Torrejón les aguardaba un equipo médico para una primera revisión antes del traslado por separado al hospital madrileño. Según informó en una nota oficial el hospital de La Paz, del que depende el Carlos III, ambos han viajado en el avión dentro de un dispositivo de aislamiento que se ha introducido “directamente” en la ambulancia sin que se produjera contacto con el exterior “en ningún momento”. El ébola se contagia por contacto con los fluidos corporales de los enfermos, como el sudor o la sangre.

    El hospital Carlos III ha trabajado, incluso de madrugada, en el dispositivo para atender a los dos pacientes. Las luces del interior del edificio no se han apagado durante la noche. Aunque fuentes sanitarias del hospital habían asegurado que se reduciría el número de personas en el centro, no han dejado de entrar coches particulares y taxis —al menos unos 50, desde las cinco de la madrugada— al área de aparcamiento, donde no se permite el acceso de la prensa. La mayoría es personal administrativo.

    Se han reforzado las medidas de seguridad con personal del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Municipal. A las nueve se instaló un furgón policial en la puerta principal.

    Hasta el hospital también se han acercado pacientes que tenían citas programadas para este jueves, sobre todo para realizarse análisis de sangre, pero no han sido atendidos. Una mujer llegó con su padre, para una radiografía. “Venimos desde Colmenar Viejo y ahora me dicen que vayamos a La Paz para ver si allá lo pueden atender o nos dan otra cita”, ha comentado. Otra paciente se ha quejado porque, según ha dicho, recibe tratamiento por la enfermedad de Chagas y  este jueves debían realizarle nuevas pruebas para determinar si mantenía la medicación.

    Los religiosos, de la orden de San Juan de Dios, ocuparán habitaciones aisladas y con presión negativa, que no permiten que salga el aire de la estancia hacia el exterior. En ellas se entra por una puerta y se sale por otra para que, al final del recorrido, se pueda recoger el material de protección del personal que ha podido quedar contaminado. También cuentan con otras medidas de seguridad, como esclusas individualizadas para retirar los residuos sanitarios, cámaras de vídeo para poder hacer un seguimiento desde el exterior y un ascensor exclusivo para la planta.

    Quien tenga contacto físico directo con un paciente sintomático, sus secreciones o ropa debe pasar por una vigilancia supervisada durante los 21 días posteriores a la última fecha de exposición, según el protocolo del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, del Ministerio de Sanidad.

    Dos hermanas de la congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción, que no han querido identificarse y que trabajan con la orden de San Juan de Dios, se han acercado al hospital para intentar conocer, de primera mano, cuál es el estado de Pajares y Bohi. Cuestionan el “abandono” de las otras dos religiosas en Liberia, Chantal Pascaline y Paciencia Melgar, a quienes también conocen porque pertenecen a la misma congregación.

    “Estamos viendo qué hacemos. Anoche nos reunimos y vamos a crear una plataforma y pedir firmas para que las traigan a España o las atiendan de alguna manera en mejores condiciones”, ha comentado una de las religiosas.

    Cuentan que tanto Pascaline como Melgar han estado en España para asistir a los cursos y talleres que reciben como misioneras. La congregación trabaja con la orden de San Juan de Dios, a la que pertenece Pajares.

    Miguel Pajares, nacido en La Iglesuela (Toledo) y de 75 años, es superior del hospital católico de San José de Monrovia y sacerdote de la orden de San Juan de Dios, que solicitó su repatriación junto con otras dos misioneras también infectadas por el virus, una congoleña y otra de Guinea Ecuatorial, que no han sido trasladadas a España como había pedido la orden. “Estoy muy deprimido, pero intento cuidarme y comer sin apetito”, declaraba el sacerdote a EL PAÍS el pasado martes.

    Pajares atendió al director del hospital de Monrovia, el camerunés Patrick Nshamdze, que el sábado murió de ébola. Unas primeras pruebas de detección practicadas a su compañero resultaron negativas, por lo que el sacerdote siguió alimentando y cuidando a Nshamdze, a quien finalmente se le diagnosticó la enfermedad.

    El comité de catástrofes externas del Hospital la Paz coordina el proceso para instalarles en un pabellón de aislamiento en la planta sexta del Carlos III con habitaciones individuales que tienen un circuito especial de entrada y de salida de los sanitarios y con ducha para antes y después de quitarse los trajes de seguridad. El Ministerio de Sanidad informará en la mañana de este jueves del protocolo que se va a seguir con ambos religiosos tras su llegada a España.

  • Fuente: Elpais.com

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